Estuve buscando la oportunidad de enseñar por el lapso de un año, no me la dieron a pesar que disponía de una maestría y experiencia en diversas empresas; pero finalmente en abril del 2017 me abrieron las puertas de un Instituto. Recuerdo que esa tarde cuando me confirmaron mi aceptación se sentí muy feliz!, las clases empezaron y junto con ellas se abrió la una nueva etapa en mi vida.... la de profesor.
Llevo casi 6 seis meses enseñando, y cada día me doy cuenta en lo sacrificado de la carrera, y valoro cada vez más el gran esfuerzo que hicieron los muchos profesores que dedicaron un tiempo para mi formación, en especial a aquellos que me formaron cuando no había mucho en mi, cuando era un pequeño lleno de preguntas sin respuestas, y cuando cada respuesta la volvía a transformar en preguntas, como díría "Monchi" "terrible oye", así de hermosamente terrible, como una dulce y lenta muerte es la educación.
Los profesores somos como autores intelectuales de un asesinato anunciado que "nunca" llega, guiamos, orientamos, motivamos, enseñamos; ¿cómo matar la ignorancia', preparando el terreno para la verdad; cómo romper las cadenas que como serpientes encantadoras nos deshumanizan cada vez más, convirtiéndonos en un "estándar social", sin reacción, sin posibilidad a cambio, finalmente sin vida.
Dar vida. a través de motivar cambios en la manera de ver el mundo de cada persona, es una noble labor, es una forma de agregar valor desproporcionado (palabra que está de moda donde trabajo actualmente) a la sociedad, de tal forma que esta evolucione junto con nosotros hacia el bienestar general y el bien común, comprendiendo dentro de este a todos los seres vivos que compartimos nuestro mundo.
Me siento feliz! después de seis meses como profesor, con una felicidad diferente a la primera vez que me dieron la "buena nueva", es una felicidad más reposada, más lineal, más sencilla, pero no menos intensa, ya que su intensidad constante no se desvanece en el eternidad del tiempo; sinceramente me proporciona una serie de sensaciones, satisfacciones, proyecciones, y nuevas metas, que antes no las tenía, ... me siento profesionalmente motivado, después de tanto tiempo.
Por eso me pregunto si ¿probablemente no me esté equivocando?, creo que si!, depende desde que vértice vea mi vida, si es por el tema de dinero, poder, y otras seductoras y deliciosas vanalidades que nos proporcionan otros trabajos, probablemente no; pero si hago un balance consciente, haciendo las sumas y restas respectivas, tanto las tangibles como las intangibles, las de corto y largo plazo, las personales y las del entorno; estoy seguro que si!, probablemente no me estoy equivocando!, recordando en todo momento que la negación de la negación es lo que soy, un ser humano que constantemente aprende de su error.
Oscar Mansilla Alza
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